INTRODUCCIÓN
Los problemas fronterizos son característicos del período democrático.
Sigue vigente la reclamación de la Guayana Esequiva; el problema está en
manos del secretario general de la ONU. Los problemas de límites que ha
venido afrontando nuestro país desde 1830 aunque se trata de problemas
de cierta complejidad, conviene precisar, en apretada síntesis, lo que
pudiéramos llamar el estado de la cuestión en la actualidad.
El
gobierno venezolano ha tomado medidas para resguardar las fronteras y,
hay programas para escuelas fronterizas, en especial en zonas donde hay
población indígena.
Límites Fronterizos
Venezuela limita por el
Norte con el mar Caribe, con una extensión de 2.813 kilómetros de costa; por el
Sur con la República de Brasil, con 1.700 kilómetros de frontera; por el
Este con
el océano Atlántico y la República de Guyana, con la cual tiene una
frontera de 743 kilómetros sujeta al Acuerdo de Ginebra de 1966; por el
Oeste limita con Colombia, sobre una extensión fronteriza de 2.219 kilómetros.
En cuanto a sus límites marítimos,
Venezuela
se extiende territorialmente hacia nuevos espacios debido a sus
prolongadas líneas costeras y a su soberanía sobre la isla de Aves. Así,
limita en el mar Caribe no sólo con Colombia, Aruba, Bonaire,
Trinidad-Tobago y Curazao, sino también con Grenada, Saint Vicent, Santa
Lucía, Martinica, Guadalupe, Dominica, Saint Martin, Monserrat, Saint
Kitts-Nevis, Anguilla, Islas Vírgenes, Puerto Rico y República
Dominicana.
De esta manera, Venezuela tiene fronteras marinas no
sólo con nuevos Estados antillanos, sino también con algunas grandes y
medianas potencias que aún conservan intereses caribeños, como son
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Holanda.
En el océano
Atlántico limita con aguas libres y con aguas de las correspondientes a
la Zona Económica Exclusiva de Trinidad y Tobago.
PROBLEMAS DE FRONTERAS
Fronteras y límites no son exactamente la misma cosa. La frontera
comprende toda la zona más próxima a los países colindantes con el
nuestro y los límites están establecidos por una línea divisoria
convencional - que figura en los mapas, pero no está realmente trazada
en el terreno-, la cual señala con precisión dónde termina el territorio
de nuestro país y comienza el territorio vecino. En forma muy genérica,
la frontera es una zona más o menos precisa, y los límites una línea
que separa claramente las zonas fronterizas de dos países contiguos.
En nuestras fronteras suelen presentarse problemas derivados de la
movilización de la población y de la actividad humana de los ciudadanos
de los países vecinos en territorio venezolano. Estos problemas pueden
ser de diversa naturaleza: económicos, administrativos, políticos,
ecológicos, etc.
En las zonas fronterizas es particularmente
notorio la presencia de extranjeros indocumentados que, con complicidad
interna, se dedican al comercio ilícito de todo tipo de mercancías, al
tráfico de drogas, al lavado de dólares, a la extracción de gasolina,
oro y piedras preciosas fuera de los términos que señalan las leyes.
En las zonas fronterizas del Este, frente a Guyana y el Brasil los
problemas fundamentales son las actividades depredadoras de los mineros
ilegales que practican de deforestación indiscriminada, contaminan los
ríos y destruyen extensas zonas de vegetación en la búsqueda de oro y
piedras preciosas. Los mineros ilegales, venezolanos y extranjeros
(garimpeiros) han causado daños ecológicos irreversibles en grandes
áreas, aparte del daño fiscal que causan a la nación con la extracción
de cantidades considerables de oro y diamantes sin pagar los debidos
impuestos.
Los límites con Guyana
Por el injusto
laudo arbitral de París de 1899, Inglaterra usurpó a Venezuela alrededor
de 160.000 kilómetros cuadrados de territorio al oeste del río
esequibo. Uno de los logros del sistema democrático actual fue el haber
reactivado la reclamación a Inglaterra de ese territorio, mediante el
despliegue de una intensa actividad diplomática ante las más altas
instancias internacionales. Fue tan fuerte y sistemática la acción de
Venezuela, que Inglaterra se vio precisada, por fin, a sentarse en la
mesa de conversaciones y aceptar, al menos, que el laudo de París era
“revisable” y no una sentencia firme definitiva, como había sido su
posición tradicional.
En 1966, en Ginebra (Suiza), se suscribió
un acuerdo entre Venezuela, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del
Norte y la colonia británica de la Guayana (hoy República Cooperativa
de Guyana). En el artículo I de ese “Acuerdo de Ginebra” se determina lo
siguiente: “Se establece una Comisión Mixta con el encargo de buscar
soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia
entre Venezuela y el Reino Unido surgida como consecuencia de la
contención venezolana de que el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera
entre Venezuela y la Guayana Británica en nulo e írrito”.
En
este artículo solo se reconoce que Venezuela mantiene un litigio en el
que alega que el laudo es nulo y que por esta protesta venezolana se
establece una comisión mixta para buscarle un arreglo práctico a la
controversia. Inglaterra no reconoce que el laudo es nulo, pero, al
menos, abandona su tradicional posición de que el laudo era “cosa
juzgada”, o sea, irreversible y definitiva. La comisión mixta tenía un
plazo de cuatro años para proponer una “solución satisfactoria” a la
controversia.
Como Inglaterra tenía ya decidido darle la
independencia a su colonia de Guayana, puso a los gobiernos de Guayana y
Venezuela a conversar entre ellos. Tras el Acuerdo de Ginebra, en
adelante el pleito no sería ya entre una pequeña y atrasada república
(Venezuela en 1899) que fue despojada por la potencia imperialista más
grande del mundo (Inglaterra en 1899), sino entre una “rica y poderosa
república petrolera” (Venezuela 1966) y un “pequeño y atrasado Estado
que apenas iba a nacer como república independiente” (Guyana 1966). En
estas condiciones, la imagen que el problema proyectaba en el plano
internacional cambiaba radicalmente.
Dado que el territorio
reclamado por Venezuela al oeste del río Esequibo constituye
aproximadamente las dos terceras partes del territorio que la República
de Guyana “heredaría” de Inglaterra, era de suponerse que encontrar una
solución satisfactoria para los dos gobiernos (Venezuela y Guayana) era
poco menos que imposible.
Establece también el Acuerdo de
Ginebra que si de la Comisión Mixta no salía un acuerdo completo para la
solución del problema, entonces los dos gobiernos tendrían que escoger
“sin demora, uno de los medios de solución pacífica previstos en el
artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas”; y si aún las dos partes
no se ponían de acuerdo sobre cuál de estos medios pacíficos era el más
apropiado, entonces sería un órgano internacional y, en última
instancia, el Secretario General de las Naciones Unidas quienes
propondrían un medio idóneo para resolver el problema..., “ y así
sucesivamente hasta que la controversia haya sido resuelta, o hasta que
todos los medios de solución pacífica contemplados en dicho artículo
(33) hayan sido agotados”.
Cuando la Guayana Inglesa obtuvo su
independencia y se convirtió en la República Cooperativa de Guyana,
Venezuela la reconoció como Estado libre y soberano, pero solo “al este
de la margen derecha del río Esequivo”. En 1970, por razones de política
internacional, los signatarios del Acuerdo de Ginebra, en el supuesto
de que, en ese lapso, Guyana y Venezuela buscarían la forma de
entenderse, sin intervención de terceros. Nada se logró en esos años.
A partir de 1982 se volvió a los términos del Acuerdo de Ginebra, según
el cual debe ser el Secretario de las Naciones Unidas quien sirva de
mediador entre las dos naciones hasta lograr un acuerdo para escoger un
medio de solución pacífica. Desde entonces, el problema entre las dos
repúblicas sigue planteado prácticamente en los mismo términos que al
principio. Para efectos prácticos, los derechos de Venezuela sobre la
Guayana Esequiva sólo existen en un mapa oficial de Venezuela en el que
aparece una extensa área, especialmente demarcada, bajo el título de
“Zona en Reclamación.
A lo largo del tiempo, Venezuela ha perdido casi la mitad de su
territorio en disputas fronterizas. Sin haber disparado un tiro,
nuestros vecinos han reducido el mapa de Venezuela en casi 1.000.000 de
kilómetros cuadrados...

Venezuela reclama desde hace más de 150
años una parte del territorio de la República Cooperativa de Guyana
conocido como la Guayana Esequiba. Las cédulas reales venezolanas
acreditan los derechos históricos de este país desde tiempos coloniales.
En el momento de constituirse la llamada República de la Gran Colombia
por Simón Bolívar, en 1819, que comprendía los territorios de Venezuela,
Nueva Granada y Quito, la frontera oriental venezolana estaba definida
por el curso del río Esequibo. Hacia 1840, el descubrimiento de notables
yacimientos de hierro y oro en la Guayana Esequiba despertó de nuevo el
interés británico por la zona. En 1899, un tribunal dictó sentencia
sobre este espacio en litigio en favor de Gran Bretaña. A partir de
entonces, Venezuela no ha cesado en su empeño para recuperarlo y
conseguir el reconocimiento internacional.